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jueves, 6 de marzo de 2008

Homosexualidad en la India Atigua II

En la India la categoría hijra se emplea para hacer alusión a aquellos individuos transgénero, travestis, eunucos, intersexuales, homosexuales..., cuya categorización escapa a las lógicas binarias establecidas. Los hijra se hallan fuertemente arraigados en el sistema cultural y en la historia del subcontinente indio, de hecho, existen evidencias de la existencia de hijras de más de 4.000 años de antigüedad. En algunos momentos del pasado védico indio, el complejo sistema social dio cabida a los hijras bajo la denominación del "tercer sexo natural", lo que implica que en determinados períodos históricos estos individuos transgénero o intersexuados pudieron haber gozado de un reconocimiento social en el orden natural del sistema védico. De hecho, el sistema tradicional indio enlazaba a los hijras con el dios Siva [o más bien con la imagen shiva-shakti] caracterizado por ser una divinidad mitad masculina, mitad femenina; asexual, sin forma ni edad. Los hijras han sido capaces de formar amplias redes de solidaridad grupal materializadas en comunidades propias bien organizadas, cuya unidad básica [a imitación de la unidad familiar] es la casa; comunidades basadas en un sistema de matriarcado radical regido por leyes propias desarrolladas por un consejo de ancianas. A pesar de que los hijras han ostentado un papel determinado en la sociedad hindú tradicional [y una posición explícitamente visible en la misma], en las últimas décadas han sido sometidos a una contante represión y/o marginalización que ha desembocado en nuevas formas de subsistencia y organización comunitaria. De esta manera, la mayor parte de estos individuos transgénero o intersexuales han optado por convertirse en trabajadores y trabajadoras del sexo, sometiéndose a la violencia sexual, de género o al rechazo de una buena parte de la sociedad del subcontinente.
La mayor parte de la comunidad hijra reivindica la noción del tercer género como espacio alternativo y factible para los cerca de 5 millones de hijras presentes en la India. Reivindican su condición alternativa a través del rescate del antiguo discurso del Ramayana [que establecía la existencia de tres sexos en la India antigua] y su categorización particular, en un claro desafío a las dinámicas casi univerales heteronormativas y patriarcales.
Los Hijras aparecen en muchos Puranas.(1)
Los "Hijras" son comunidades de hombres que se expresan socialmente como mujeres. Son una mezcla de transexuales (mujeres en cuerpo de hombre), travestís (hombres que gustan de vestirse como mujeres), homosexuales que se sienten atraídos sexual y románticamente por hombres, hermafroditas (hombres con genitales mal definidos por defecto físico o problemas hormonales) y eunucos (hombres castrados).
Los hijras creen que no son ni hombres ni mujeres, considerándose como descendientes de la antigua kliba (2) (aunque no hay prueba positiva en este sentido). De acuerdo con el folclore hijra, cuando Rama fue exilado al bosque, indicó a los hombres y a las mujeres de Ayodhiya que le habían seguido, que regresaran a la ciudad. Debido a que no dijo nada a los que no eran ni hombres ni mujeres, estos esperaron fuera de la ciudad hasta que el dios regresó. Conmovido por su devoción, Rama declaró que el "no-hombre" sería el rey en Kali Yuga
(1) En el
hinduismo, un Purāna (en sánscrito पुराण, purāná, literalmente ‘antiguo’, pero actualmente significa también ‘historia’) es el nombre de un género (o de un grupo de géneros relacionados) de literatura escrita india (diferente de la literatura oral). Se trata de una colección enciclopédica de historia, genealogías, tradiciones, mitos, leyendas, y religión. Generalmente se presentan a la manera de historias contadas por una persona a otra.
(2) En el sánscrito la una palabra, "kliba", a lo largo de diferentes textos Vedas ha servido para describir a los individuos que no podían considerarse estrictamente hombres o mujeres.

lunes, 3 de marzo de 2008

La homoxesualidad en la India antigua I

La homosexualidad también fue conocida, practicada y a veces divinizada en la India antigua, sin que los indios, hindúes o musulmanes, tuvieran gran preocupación por ella hasta la penetración de la colonización británica en los siglos XVIII y XIX. La influencia occidental llevó a muchos indios a avergonzarse de una práctica que los colonizadores vilificaban y encontraban repugnante y, como ha sucedido en otros muchos lugares, los movimientos anticoloniales y el exceso de celo de muchos nacionalistas, que llegaron a interiorizar totalmente los valores de los dominadores, dieron a la homosexualidad la calificación de "vicio occidental", lo que ha llevado a una destrucción sistemática de los muchísimos ejemplos de prácticas homosexuales esculpidos en los templos o a la "heterosexualización" de algunas figuras, lo que da a los mismos indios una visión bastante sesgada de su pasado.

En India, como en cualquier otra parte del mundo, la homosexualidad tiene una historia antigua. Los textos como el Rig Veda retratan actos sexuales entre mujeres. Se describen actos homosexuales en el Kama Sutra. Y hay evidencias de sodomía también en los rituales Tántricos. Pero en 1860, los británicos, quienes gobernaban India entonces, aprobaron un estatuto llamado Sección 377 del Código Penal indio, haciendo una ofensa delictiva al acto sexual de sodomía. Este no ha sido modificado desde entonces .


La construcción de los templos hindúes en piedra comenzaron en torno al siglo VI de nuestra era, llegando al climas entre el siglo XII y el XIV, cuando las grandes pagodas de la India oriental y del Sur, como las de Puri y Tanjore fueron terminadas.
Sobre los muros y las vías de acceso a estas estructuras magnificas encontramos gran variedad de imágenes: dioses, diosas, demonios, ninfas, sabios, guerreros, amantes, sacerdotes, monstruos, dragones, plantas y animales. Entre escenas épicas y de leyendas, se encuentran imágenes eróticas.
El rango de las esculturas eróticas es amplio: desde parejas intercambiado románticas miradas a orgías desenfrenadas que involucran a guerreros, sabios y cortesanas. Y alguna vez, ocultos en niños como en Khajuraho, se encuentran imágenes de una mujer abrazando eróticamente a otra mujer, o a hombres que se muestran los genitales uno al otro.


Estas imágenes nos dicen que la idea de las relaciones homosexuales y lo que los gobernantes coloniales denominaban "anormales", existían en la India. Uno puede especular si las imágenes representan lo habitual o la excepción.


Quizás las historias mas populares que giran en torno a la metamorfosis de sexo son las relacionadas con Mohini, la encarnación femenina del Dios Vishnu.

jueves, 28 de febrero de 2008

La homosexualidad en las tribus africanas

Las tradiciones homoeróticas en África, pese a que ha sido negada o ignorada por los exploradores europeos, han adoptado múltiples formas, muchas de las cuales han sido erradicadas o bien se hallan en franca regresión, a consecuencia de la cultura de masas occidental o de la obra de los misioneros.
Los antropólogos Murray y Roscoe informaron de que las mujeres en
Lesotho establecen relaciones "duraderas y eróticas" socialmente aceptadas denominadas motsoalle.
E. E. Evans-Pritchard informó de que los guerreros Azande (en el norte del Congo) se casaban rutinariamente con jóvenes muchachos que servían como esposas temporales. Esta práctica se volvió obsoleta a principios del siglo XX, pero se la comunicaron los ancianos del lugar. Tales muchachos, ayudaban a los padres del azande, con las labores del campo, de la casa e incluso a compartir el lecho con el suegro además de con el azande...." Los términos con los que se referían entre sí, tanto adultos como adolescentes, eran: "mi amor", "mi amante".
Un artículo académico de
Stephen O. Murray examina la historia de las descripiciones de la homosexualidad en la África tradicional sub-sahariana
En la cultura Zulú tradicional, las mujeres encarnaban el espíritu de adivinas. Como mujeres dotadas del poder de dar la vida, era a través de sus cuerpos que los espíritus podían cruzar de un mundo a otro. Los hombres que desarrollaran características femeninas también eran considerados como seres con espíritu de adivinas. Y si se daba el caso de que un hombre fuera poseído por un espíritu, entonces ese hombre era considerado mujer.
En ciertas regiones sudafricanas, se creía de que los homosexuales eran de hecho hermafroditas.

sábado, 27 de octubre de 2007

El ejército espartano

Los espartanos eran temidos porque su estructura social cerrada, autoritaria y bélica funcionaba a la perfección en su contexto histórico. Eran los guerreros más temidos y los mercenarios que cualquier ejército anhelaba tener en sus filas. ¿Por qué? Por dos razones: porque un espartano nunca se retiraba del campo de batalla y por ese derroche de fuerza y energía que mostraban en la batalla. Lo primero lo explica el orgullo y el resultado de una educación que contempla la retirada con la pérdida del honor. Lo segundo sólo lo explica el tipo de formación militar.
De niños son separados de sus madres y llevados a una academia militar en una zona de la ciudad exclusiva para los hombres. Empiezan desde lo más bajo acostumbrándoles al dolor, a la competitividad y a la supervivencia llegando incluso al robo o la rapiña para subsistir. El mundo de un hombre espartano gira entorno a la guerra y a la muerte en el campo de batalla que le asegurará honor para su familia y un lugar digno en el más allá. Su única actividad es ejercitarse y estar preparados en cualquier momento para batirse. Pero este sistema añade otro aspecto. Los niños son acogidos bajo la custodia de un mentor basado en una relación de admiración del menor a un sabio guerrero. Este vínculo podría derivar a una relación homosexual, pero no es algo obligatorio. Pero lo que si es más habitual que tantos años de convivencia dentro de un mismo grupo hacen que aparezcan unos vínculos amoroso-afectivos entre los compañeros que suelen ser de por vida. Y eso es la base de la fuerza espartana. Siendo un poco bestias la belicosidad espartana no es porque son grandes soldados… es porque su motivación es muy fuerte. Defender su vida y la de su amigo-amante. Terminar la batalla y seguir vivos.

jueves, 18 de octubre de 2007

La transexualidad en la historia


El fenómeno de la transexualidad está reflejado en todas las culturas y a lo largo de los tiempos. Existen infinidad de documentos o relatos míticos o históricos, o alusiones de todo tipo, que hacen referencia y sugieren la existencia de transexuales en la historia de la humanidad.
En la cultura grecorromana, encontramos por ejemplo la escultura de Ovidio, expuesta en el Museo del Louvre de Paris. La diosa Castalia, en la mitología griega era comprensiva y accedía "a los deseos de las almas femeninas encerradas en cuerpos masculinos." En la Roma antigua, existían unas personas nacidas con cuerpo de varón, que decidían su género y autocastraban sus genitales masculinos. Eran las sacerdotisas Gallae. El filósofo judío Philo de Alejandría (20 a.C.-50 d.C.) describió ciudadanos romanos varones que invertían grandes sumas de dinero para cambiar su naturaleza masculina en femenina. Ovideo, poeta de la antigua Roma, contempla todos los cambios de cuerpo posibles en su poema "Las Metamorfosis" sugiriendo de forma bastante clara el deseo de algunas personas de su época de cambiar de sexo. El emperador romano Heliogábalo (218-222 d. C.) afirmaba sentirse mujer.
Ya en la Edad Media tenemos incluso referencias de transexualidad dentro de la misma Iglesia Católica. Por ejemplo a Santa Wilfrida, cuya leyenda dice que pidió a Dios el poder convertirse en hombre y le fue concedido.. Asimismo, San Onofre pidió a Dios que le hiciera varón, y su cuerpo se masculinizó. Del Papa Juan VIII (sucesor de León IV) siempre han corrido rumores de que biológicamente había nacido mujer aunque se hizo pasar toda su vida por varón, historia que fue censurada varias veces por la Inquisición. También podemos mencionar casos bastante evidentes como el de Juana de Arco (1412-1431) que fue ejecutada por la Inquisición además de por brujería, por llevar constantemente ropas de hombre y comportarse como varón en todo momento.

"El doble espíritu". Transexualidad en los indios norteamericanos

Los antiguos patrones del amor entre hombres desarrollados en cada una de las culturas de las tribus indias norteamericanas es sumamente interesante . Hasta ahora, los historiadores han denominado a las múltiples formas adoptadas por esta tradición han sido clasificadas bajo el término de "berdachismo" o "berdache", que el diccionario [Webster's Dictionary] define como "varón indio norteamericano travestido, que toma de modo más o menos permanente los ropajes, el status social y el papel de mujer", conocidos tambien con el nombre de "doble espíritu"
El primer paso de un doble espíritu se daba durante la infancia. El ritual papago simboliza esta integración temprana. Si los padres notaban que su hijo no estaba demasiado interesado en los juegos de niños o en las actividades de hombres, organizaban una ceremonia para determinar cómo debían criarlo. Hacían una cerca, en cuyo centro colocaban un arco (instrumento de hombres) y una cesta (de mujeres). Se decía al niño que se metiese en el cercado y que sacase algo y, cuando entraba, se prendía fuego a la cerca. "Miraban lo que llevaba consigo al salir, y si era la cesta, se asumía que era un berdache".
El ritual de los indios mojaves solía desarrollarse cuando el niño tenía entre 9 y 12 años de edad: se preparaba un círculo de cantantes, sin que el niño lo supiera, en que tomaban todos parte, incluidos amigos y parientes lejanos. El día de la ceremonia, todos se reunían y se llevaba al niño al centro del círculo. Si permanecía dentro, el cantante, oculto entre la multitud, empezaba un cántico ritual. Si el niño estaba llamado a seguir el camino de los dobles espíritus, empezaba a bailar como una mujer. Los mojaves decían "No puede evitarlo". Tras la cuarta canción, se proclamaba al chico persona de doble espíritu y, desde ese momento, se le criaba adecuadamente, conforme a esa condición.
No sólo todas las tribus reconocían la existencia de los dobles espíritus, sino que cada una le daba un nombre. Esta abundancia de denominaciones nos da fe de la familiaridad de los indios norteamericanos con las personas que cambiaban de género.
En la vida diaria, el varón de doble espíritu solía llevar ropas de mujer y hacer trabajos de mujer. Se le aceptaba como "una de las chicas". Podía coger por marido a uno de los hombres de la tribu, o tener relaciones con varios, o ambas cosas. Generalmente, se suponía que los varones de doble espíritu no tenían relaciones con mujeres. Pero ninguna de estas "normas" era demasiado fija.
Otras características que los nativos asocian con los dobles espíritus y que ayudan a explicar su deseabilidad como parejas son una capacidad muy desarrollada de interactuar con y enseñar a los niños, una naturaleza generosa y capacidades artísticas e intelectuales excepcionales.
Si se puede extraer una conclusión de lo que sabemos sobre la variación de géneros en las sociedades indias tradicionales, ésta es que la flexibilidad de roles de género es considerada positivamente como un aspecto escaso y precioso de la experiencia humana, un talento especial para vivir la vida con frescura, espontaneidad y autenticidad, enriqueciendo y fortaleciendo las vidas de todo el entrono. La sofisticación psicológica de las tribus indias norteamericanas es un legado duradero que permitió identificar a las personas de doble espíritu como motores de creatividad, cambio e innovación (por mucha que haya en otras culturas y siga habiendo en la nuestra) y coadyuvó en la creación del espacio sagrado en el que estas personas podían manifestarse.

Como dijo Joe Medicine Crow, un tradicionalista de la tribu crow, a Walter Williams: "nosotros, a diferencia de la sociedad blanca, no desperdiciamos gente. Cada persona tiene un don".

Historia de la homosexualidad masculina

Resumen histórico.

La Historia la escriben los vencedores. Deciden lo que recordaremos y lo que ocultaremos. Al mirar cualquier libro de texto de historia, podríamos creer que ninguna sociedad celebró el amor entre hombres, que jamás un pintor, un poeta o un papa abrieron u cama o su corazón a otro hombre. Las pruebas del amor homosexual fueron discretamente suprimidas, como se hizo con griegos y romanos, o rápidamente destruidas, como se viene haciendo en la actualidad con las muestras de arte inca y maya que se han hallado recientemente. El resultado de este engaño ha sido una polarización innecesaria de la sociedad y un sufrimiento, jamás reconocido, padecido por las personas que se enamoran de otras de su mismo sexo.
Libres de censuras, los antecedentes históricos revelan que la realidad es exactamente la contraria: que el instito del amor entre hombres es una constante universal. Lo único que varía es la actitud de la sociedad. Todas las culturas han regulado el amor entre hombres tejiendo diferentes rituales más o menos elaborados. Y algunas han intentado, sin éxito, hacerlo desaparecer. En general, el amor entre hombres formaba parte del tejido social y religioso. Desde las ciudades-estado de la antigua Grecia o desde Roma y sus emperadores (entre otros, Trajano y Adriano) hasta los chamanes siberianos o los sanadores de dos espíritus de los indios norteamericanos o los miembros de las tribus africanas, pasando por los emperadores o los eruditos chinos, gente de todo el mundo entendía y respetaba la existencia de la vulnerabilidad del hombre frente a la belleza de otros hombres.
En la antigua Grecia, el amor entre hombres era análogo en multitud de aspectos a los matrimonios de la época; se consideraban igual de importantes en la vida del individuo y encontraban su sitio en el marco de la mitología griega. Era la piedra angular de una tradición cultural en cuyo seno nacieron hace 2.500 años la democracia, el teatro, la filosofía, las matemáticas, la historia… Se consideraba que el amor masculino sacaba a la luz las mejores cualidades de un joven, particularmente su hombría y su valor. En la guerra, los soldados solían pelear codo con codo con sus amados, como en el famoso Batallón Sagrado de Tebas; con posterioridad, bajo el mando de Alejandro Magno y su amante Hefestión, los griegos conquistaron todo el mundo conocido.
En Japón, los aprendices de samurai solían emparejarse con guerreros mayores para ser formados en las artes del amor y de la guerra y el shogun tenía, además de sus concubinas, multitud de amantes masculinos, sus "nanshoku", inmortalizados por los pintores y escritores shunga, que inmortalizaron el "shudo", el camino de los efebos. En los países musulmanes, famosos poetas árabes e iraníes, tales como Hafiz i-Shirazi y Abu Nuwas loaron y maldijeron a la vez las bellezas de los jóvenes. Los hombres santos sufíes, desde la India hasta Turquía intentaron encontrar a Alá en la belleza de jóvenes imberbes. Los escritores inmortalizaron historias de amor homosexual en Las Mil y Una Noches. Hubo artistas tales como Riza i-Abassi, que deleitaron a reyes y príncipes con miniaturas y caligrafías persas exquisitamente trabajadas. Los mulás y los censores se revolvieron contra estas historias de amor entre hombres, pero éstas eran celebradas por hombres de todos los extractos de la sociedad, desde califas a porteadores, y todos deseaban ser servidos por "chicos de juventud eterna, tan bellos como las perlas" cuando llegasen al paraíso.
En Ameríca del Norte y en Siberia, ya en la Edad de Piedra, las tradiciones chamánicas reconocían los poderes espirtuales singulares de estos hombres y mujeres atraídos por el amor homosexual, como vemos en la tradición de los amerindios de los hombres de dos espíritus, que sobrevive aún hoy en día.
En el occidente pre-moderno, el amor entre hombres sobrevivió prácticamente oculto y sólo salía a la superficie cuando los amantes tenían la desgracia de verse descubiertos o cuando artistas. suficientemente resueltos para mofarse de las convenciones osaban mencionarlo. Multitud de artistas o músicos o poetas describieron el amor entre hombres, pero siempre de forma oculta. Miguel Ángel, por ejemplo, adornó la Capilla Sixtina con espléndidos desnudos masculinos. Shakespeare, que cantó a su amado en sus sonetos; Blake, quien se revolvió contra los clérigos que "con zarzas atan mis alegrías y mis deseos"; Withman cantó al cuerpo eléctrico.
La lista de celebridades, artistas, hombres de Estado, personalidades de la Iglesia, caballeros y villanos que sintieron la atracción del amor hacia otros hombres -sólo o junto con el amor hacia mujeres- es infinita.